sábado, 8 de febrero de 2014

La Mafia se sienta a la mesa

Ubicación: C/ Mare Déu dels Desamparats,13
Precio: 15 euros/persona

Entre los patrimonios de la humanidad declarados por la UNESCO que alberga Elche, hacemos un alto para comer en el restaurante "La Mafia se sienta a la mesa". Sabemos que no se trata de la típica comida ilicitana, sin embargo las críticas a este restaurante siempre son muy buenas. Como no encontramos un lugar que nos sirva el mítico arroz con costra, decidimos probar en este local de la cadena mafiosa. Entramos en el restaurante de aspecto cuidadosamente diseñado: mesas negras, sillas doradas y camareros con pajaritas y tirantes. Nos reciben con aceitunas y palitos de pan, una cortesía de la casa que resulta adictiva. 


Empezamos con una foccacia con tomate, parmesano, jamón de pato, ruccula, cebolla, piñones y pasas que nos deja pensando en la crujiente masa con la suave combinación que la corona. Un antipasti muy recomendable si ya estas cansado de las ensaladas. Sin olvidar este acierto, pasamos a nuestra combinación de pasta: triángulos riccotta con albahaca y tomate seco, acompañado con salsa "Peppone". Una original mezcla de tomate frito, tomate cherry, champiñones, albahaca, provolone fundido y vodka. Increíble. La pasta fresca de este restaurante dista mucho de la típica pasta de supermercado, sosa y apelotonada. Cada uno de los ingredientes que la componen se aprecia en cada bocado y puede verse claramente en su corte. Si a esto le añadimos una salsa sabrosa con un ligero toque picante, la combinación resulta irresistible.
Cuando creíamos que la cosa no podía mejorar, llega la pizza Tartuffa. En primer lugar hay que decir que todas las pizzas de esta cadena tienen una de las mejores masa que hemos probado. Finas, sin ser gomosas y os aseguro que no os dejareis los bordes, porque se inflan al horno y se quedan extracrujientes. Ligera y con un predominante sabor a hongos,especialmente champiñones y trufa, con un toque de parmesano y albahaca, se nos presenta la pizza Tartuffa. Una especialidad para repetir. 

Por último hay que añadir, que el servicio fue muy atento en todo momento, sin ser agobiante. Se trata de un restaurante que no descubre nuevas especialidades de la comida italiana, sin embargo marca un standard de calidad y servicio muy altos. Te invitamos a sentarte a la mesa con personajes como Vito Corleone o Al Capone ¡atrévete con La Mafia!







miércoles, 1 de enero de 2014

Cervecería Sento

Ubicación: C/ Teniente Coronel Chápuli, 1, 03001 (Alicante)


Enclavado en pleno centro de Alicante encontramos la cervecería Sento, una tabernita de las de siempre en la que se cocinan las tapas más innovadoras del tarde alicantino.


El local se caracteriza por sus pequeñas dimensiones, si a esto le sumamos el espectáculo espontaneo de los camareros el resultado es un ambiente de lo más familiar y divertido.

La carta no tiene complicación, infinidad de montaditos y algunas raciones especialidad de la casa. Sin embargo, estos artistas de la plancha crean constantemente nuevos montaditos, haciendo de cada plato una experiencia única, difícil de replicar. En nuestro caso, comenzamos con la especialidad de la casa: el montadito sorpresa. Es como dar carta blanca a los cocineros, y en este caso nos sorprendieron con una combinación de lomo, rúccula, queso de cabra y mermelada de tomate. Si bien estos ingredientes parecen bastante sencillos la elaboración es el punto auténtico de todos los platos.


No describiremos todos los montaditos, ya que en esta taberna no es posible "comer dos veces lo mismo". La variedad de ingredientes es infinita y variable, con carnes como el buey, ternera, lomo y pollo; y disponen de un amplio abanico de complementos, como verduras frescas y a la plancha, quesos, mermeladas, foie, salsas o frutos secos.

Después de tres montaditos, decidimos probar la especialidad de la casa: pollo con parmesano y reducción de vinagre balsámico. Sin embargo, el pollo estaba saturado de la famosa reducción, y de parmesano, así que aconsejamos preferentemente centrarse en los montaditos para disfrutar de esta experiencia tan recomendable para dar inicio al tardeo alicantino.

domingo, 29 de diciembre de 2013

El Rincón del Sibarita: Don Diego. Santa Faz (Alicante).

Ubicación: C/ San Diego nº1- Santa Faz (Alicante)
Precio medio por persona: 25€

En la ciudad de Alicante, en el periférico barrio de Santa Faz, nos encontramos con un local que parece no encajar con la estética del barrio. Se trata de una tienda-restaurante gourmet (así se autodefinen), decorada con una amplia gama de sus propios productos en estanterias de madera desnuda. Sobre un fondo negro se distinguen productos de la "terreta", incluyo su propia cerveza, y algunos llegados desde zonas como Galicia o Cantabria.

Uno de los pocos comentarios negativos que habíamos escuchado aludía a su reducido espacio, y los confirmamos desde el primer momento. Nos asignaron una mesa encajonada entre varias estanterías y la puerta, con miedo a romper algún producto nos sentamos resignados. El local cuenta con una barra periférica y otra interior, creando un pasillo estrecho y dejando poco espacio para las mesas. 

Por el contrario, un punto positivo se lo lleva el servicio. La atención fue inmediata y bastante eficaz, dos cervezas, unas aceitunas por parte de la casa y un entrante de degustación nos sirvieron para abrir boca.El entrante consistía en una efímero crujiente de pulpo sobre una base de hojaldre. 

Pronto llegó la ensalada, una cama de rúcula sobre la cual descansaban 6 rodajas de tomate intercaladas con 6 "crujientes" discos de parmesano, y por encima 6 lonchas de jamón de pato. El sexteto estaba aliñado con aceite y vinagre balsámico y coronado con diversos brotes verdes. El plato en general parecía muy apetecible, especialmente el parmesano; cual fue nuestra sorpresa cuando al tratar de hincarle el diente al queso, descubrimos su desagradable textura. Definirlo es difícil, si el parmesano tiene una textura relativamente arenosa, este queso estaba entre gomoso y acartonado, estropeando el conjunto en boca de la ensalada. Contando con que era lo más especial del plato, la ensalada se quedó en un relleno de estómago. Pese al jamón de pato, esta ensalada no fue nada nuevo. 

Nuestras se esperanzas se pusieron en los saquitos de pera, riccota y salsa de foia. En este punto hay que aclarar que la definición de saquitos no se corresponde con lo que normalmente se espera. Nos sorprendieron esta vez con unos faggoti alineados en la diagonal de una plato, y bañados con una insípida salsa de foia. El saquito de pasta formaba una aglomeración en su punto de unión y la pera intentaba dar algún sabor cuando esta masa sosa se intentaba digerir. 

Finalmente, intentando llenarnos llegó el carpaccio de buey con parmesano y albahaca. El plato cumplía lo que prometía, finas lonchas de buey, que abundantemente se colocaban en espiral, siendo su centro una montaña de parmesano.Hay que reconocer que todos los platos gozaban de una presentación muy cuidada. Si bien somos aficionados de este plato, realmente carecía de sabor; y con el hambre que acarreábamos de los platos anteriores, nos terminaron de decepcionar. Un toque de limón con el parmesano por favor y un poquito de pan, que no hizo acto de presencia en toda la velada. 
El toque dulce de la noche llegó de la mano de una coulant de chocolate negro que no se hablaba en el plato con el helado de vainilla. En este punto de la velada la "modernidad" de colocar el coulant y el helado en una plato tan grande y distante, llegó a ser ridículo. Anunciaba la carta que el postre tardaría unos 15 minutos en salir, nos hizo sospechar que tardara solo cinco. De hecho el coulant daba la impresión de haberse calentado al microondas y de chocolate negro no tenía nada. Si bien habíamos escogido este postre con el deseo de rebosar nuestros estómagos, volvimos a casa con hambre. 

La sorpresa más agradable la noche la puso un vino dulce llamado "Cristali", denominación de origen Alicante. Un vino muy agradable, con un toque afrutado, especialmente a litchie,y los característicos matices que aporta la variedad moscatel, pero sin resultar nada empalagoso. Así concluyó nuestra velada "gourmet", de la que verdaderamente salimos con hambre y preguntándonos si no habríamos escogido inadecuadamente. Lo que si estaba claro es que la relación calidad precio no fue de nuestro agrado.

domingo, 15 de diciembre de 2013

El Vizcayo, Gazpachos Manchegos y espectáculos erótico-festivos.

Part. Bola, S/N
Castalla - Alicante
Precio del Menú: 22 euros.

Estábamos en Alicante y un amigo me comentó que íbamos a ir a un restaurante especial, algo bastante original, y la verdad es que no sabía que esperarme. Emprendimos el viaje, y llegamos a un pueblo llamado Castalla, coronado este por un señorial castillo desde donde se divisaba el pueblo y los montes que lo rodean.


El mesón el Vizcayo no está ubicado en el centro del pueblo sino que está a las afueras. Desde el exterior aparenta ser una típica venta de carretera, y así es, aunque con sus peculiaridades. Nosotros fuimos con el menú cerrado, según me dijeron 22 euros sin límite de comida ni bebida, y eso me creó aún más dudas sobre sitio.

Cuando llegué allí me sorprendí bastante, el salón principal tiene colgando todo tipo de embutidos, secos y frescos, en eso consistía el digamos "primer plato" los comensales reciben un guante y un cuchillo, y puede cortarse tantas tripas como quieran. Para hacer más contundentes si caben los aperitivos se toman con pan tostado con aceite y ali oli.

Al poco de estar deleitándonos con  tan ligeros manjares no trajeron una gran torta de pan y pregunte: ¿Y esto? ¿Para empujar? Pues no, tras abrir el apetito con los embutidos nos esperaban unos GAZPACHOS MANCHEGOS  ad libutum.

El camarero nos abrió la torta, y al tiempo nos trajo una muestra de los gazpachos para ver si estaban en su punto, y de ahí en adelante fue un no parar de comer. Primero pusieron sobre la torta la carne, en este caso pollo y conejo, y después los gazpachos. Los Gazpachos manchegos eran para mi unos grandes desconocidos, de hecho los probé con cierto recelo al principio, pero el Vizcayo no defraudó, estaban deliciosos. Tenía muchos sabor a carne, pero también a monte, mucho romero y quizás algo de tomillo, la verdad es que me encantó el plato. Todo esto regado con un par de botellas de vino de la tierra, que al igual que las cervezas que tomamos al inicio de este banquete estaban incluidas en el menú. 

Parece que la cosa termina aquí, pero todavía no hemos pasado el ecuador de este atracón de comida que el Vizcayo propone. Y lo mejor es que este no solo despacha comida, sino también diversión. El dueño del restaurante es una persona ya mayor, de esas que si conocieron la vergüenza de jóvenes ya la dejaron atrás. Al vernos este un grupo de gente joven no le falto tiempo para hacernos pasar un buen rato. Todo comenzó con unos trucos de magia. Adivinando la carta que nosotros cogíamos, hasta llegar al punto de que le preguntaba a cualquiera de los camareros la carta que había cogido y estos se la decían. Toda una performance en la que se iban notando unas ciertas connotaciones verdes.  Entre truco y truco, llegaban mas y mas cazuelas de gazpachos, el camarero nos rellenaba la torta sin cesar hasta que llegó a un punto en el que tuvimos que rogarle que parase.

Como comenté la cosa no termina aquí. Cuando dijimos al camarero que por favor no trajese más gazpachos preguntó ¿Os limpio la torta? Yo no entendía nada... De repente comenzó a retirar todas las sobras de la torta y cuando concluyó trajo 2 tarros de miel. Y al igual que yo pensé entonces, diréis ahora vosotros ¿Todo esto para qué? ¿Qué para qué? ¡Para tomarnos la torta con miel! ¿Sorprendente no? Yo la verdad es que tenía muchísima curiosidad y no dude en probarla, y ciertamente estaba deliciosa. La mezcla de los gazpachos con la miel resulta curiosamente buena. Entre bocado y bocado apareció allí de nuevo el señor Vizcayo, filosofando acerca de la juventud, la turgencia de la mujeres jóvenes, lo que le subía y ya no le sube etc, etc. Aquello ya pasó de castaño a oscuro. Y hablando de castañas nos preguntó si sabíamos cual era el mejor método anticonceptivo, a lo que dijimos:
- !Sorpréndanos¡

Y así hizo.

-¡Una Castaña! Dijo nuestro ya amigo el Vizcayo.

-¿Como que una castaña Vizcayo?

Y reproduzco la conversación:

-¿Quien es el más caliente de la mesa?

( Se hace el silencio) 

- Tú, tú tienes cara de ser el más caliente de todos. Toma la castaña y coge un botella.

-¿Una botella Vizcayo? Dijo mi amigo

-Si, y revienta con todas tus fuerzas la castaña, que ya te digo yo que es mejor método anticonceptivo que existe.

Mi compañero, con mucha decisión agarra la botella por el cuello y revienta la castaña. De repente una de las cosas más surrealistas que he visto sucedió. Un preservativo salió disparado de la castaña. Y entre nuestro mar de risas y el de las mesas de alrededor el Vizcayo se marchó diciendo:

- Ahí fuera tengo el árbol, !Cuando queráis castañas ya sabéis!

Aquello fue memorable. Tras este fue rotando por las mesas haciendo otros numeritos,  entre ellos el de un pene de plástico que según él, se ponía mas o menos erecto en la mano de la mujer según lo caliente que esta estuviera. Tras este breve inciso volvemos al menú.

Una vez nos comimos la torta  con miel nos trajeron una enorme bandeja de frutas. Yo me planteaba ¿De verdad piensan que me queda hueco en el estómago? Y para concluir, y aligerar un poco la pesada digestión nos dieron una infusión ligeramente aliñada con algunos licores.

La verdad es que el sitio merece la pena, el precio no es para nada excesivo, y eso que yo no tengo especial preferencia por los embutidos. Concluyo que ir al Vizcayo no es ir solo a comer, sino que es toda una experiencia para  el paladar y para tu sentido del humor. Animo a todo el mundo a que se pase por allí y disfrute de unos buenos gazpachos manchegos.

martes, 26 de noviembre de 2013

Tertulia y Cata “Cooperativa La Unión presenta sus vinos y aceites 2013″ en Bodegas Mezquita

Por cortesía de Antonio Ramos "Ramillos"


Ubicación: Córdoba


El pasado jueves asistimos a la tertulia “Cooperativa La Unión presenta sus vinos y aceites 2013″, organizada por Taberna 2.0 en el restaurante Bodegas Mezquita. La tertulia consistió en una cata de cuatro vinos y un aceite de la cooperativa La Unión.

La cata estuvo dirigida por Francisco Fernández de La Unión quién en primer lugar nos enseñó los rudimentos de la cata, relacionados directamente con los sentidos: primero vista, después olfato y por último el gusto. Para después sumergirnos directamente en la materia prima.

Comenzamos probando un vino joven de Tinaja, de uva de Pedro Ximénez. Aunque no posee una gran intensidad aromática pueden detectarse olores de fruta verde y vendimia. A la vista se trata de un vino limpio, brillante, con tonos amarillos y verdosos. Al gusto es seco y poco ácido, ligero y agradable al paladar.

En segundo lugar, degustamos un vino joven Algarabía, de la variedad Sauvignon. A la vista se nos muestra un vino limpio y brillante, con tonos dorados más intensos que el anterior. Es un vino con una intensidad aromática muy alta, se nos vuelven a presentar aromas de frutas verdes pero esta vez con un toque cítrico. De sabor seco, un poco más ácido, destaca la intensidad retronasal de los aromas.

A continuación pasamos a un rosado Los Omeyas de la variedad Syrah. Estamos otra vez ante un vino limpio y brillante, esta vez de tonos rosados y violetas. Intenso en nariz, trayendo aromas a frutas poco maduras, frutas rojas y minerales. Al gusto es seco, poco ácido, equilibrado y se nota una leve astringencia.
Para cerrar el abanico de vinos tenemos un tinto Los Omeya Roble, también de la variedad Syrah. Un vino brillante a la vista, de tonos rojo cereza y con toques de color teja. Al olfato se nos presenta como un vino de intensidad media, con aromas de frutas rojas y madera de roble. Es un vino seco en boca, muy estructurado, con sabor a roble y gran astringencia.

Termina la cata con el producto que más nos ha gustado, el aceite de oliva virgen extra Los Omeya Fresco. Un aceite de un precioso color verde intenso y reflejos dorados, que ya sorprende en la botella. Al olfato descubrimos olores sorprendentes e intensos a tomate, almendra y hierba. En boca se descubre un sabor fresco, almendrado, ligeramente amargo y que deja un agradable picor en el paladar.

Tras la cata el restaurante Bodegas Mezquita nos obsequió con su tradicional tapeo networking en el que pudimos degustar su deliciosa cocina y disfrutar de un servicio muy agradable. Este tapeo consistió en una tabla de quesos, berenjenas al Pedro Ximenez, croquetas, bacalao frito y una estupenda carrillada en salsa. Todo regado con los vinos de La Unión o cerveza y refresco, a elegir. Como postre un típico y delicioso pastel cordobés que puso la guinda a una exquisita velada
.
No queremos despedirnos sin recordar la iniciativa solidaria de Taberna 2.0 y cooperativa La Unión con sus “Vinos solidarios”, con la que podréis adquirir un pack de tres vinos: Algarabía Sauvignon, Rosado Los Omeyas y Tinto Los Omeyas Roble, cuyos beneficios irán destinados a la iniciativa “Ahora más que nunca” de Cruz Roja. Para más información podéis pasar por la página de Taberna 2.0. Así como dar las gracias a Bodegas Mezquita por su invitación al evento.

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Tasca Bacco...

Nombre: Tasca Bacco

Ubicación: C/ Isla La Toja. Puerto Sagunto (Valencia)

Precio medio por persona: 18 euros.

Las críticas a esta tasca eran excepcionales, y sin duda fueron el motivo para probarla. El local se mueve entre paredes rústicas de piedra vista y una ambiente groumet, ambientado con el bullicio de quien está comiendo a gusto. Parece que prima el concepto de tapa modernizada y un ambiente selecto pero distendido. 

Nos animamos con la tapa de sobrasada con huevo de codorniz, seguida de la crep de boletus, brocheta de pollo con salsa de cacahuete y explotamos, literalmente, con las patatas "al montón"; acompañado con la bebida del famoso dios romano que da nombre al lugar. 

La verdad es que la tapa de sobrasada con huevo de codorniz es un placer en si misma, y si bien no era demasiado novedosa, no hay objeciones a la misma. Sin embargo, la crep de boletus resultó una innovación exquisita, donde la masa del crep se ajusta al sabor particular de los boletus, que se están acompañados de una suave salsa de queso. Es una experiencia a repetir. Lo mismo nos ocurrió con la brocheta de pollo, cuya salsa era una explosión de sabor y como cuando tomamos una cerveza y la acompañamos con cacahuetes fritos, no podíamos dejar de comer. Hasta que descubrimos... un pelo! Si señores, un pelo, procedente del vello del brazo de un hombre. En un alarde de compasión lo dejamos pasar," un error" nos dijimos...
Llegaron las patatas "al montón", con dos huevos fritos coronando las típicas patatas con jamón y pimientos. Indudablemente un plato para rebañar, las patatas tenían un toque de pimiento, como una reminiscencia de cuando compartieron freidora. Sin embargo, a punto de rozar el éxtasis, rozamos....un pelo!! Otro?!Sí, otro. Esta vez se lo dijimos al camarero, el cual nos atendió enseguida, retirando el plato y trayendo otro nuevo. Lo cierto es que nos atendieron sin dudarlo e hicieron de un mal encuentro, una buena experiencia. Sin malas caras, sin explicaciones extra. Disculpándose reiteradamente nos supieron compensar. 

Lo cierto es que la comida es una apuesta novedosa por las tapas clásicas, con buenas innovaciones. Y si bien el cocinero debiera trabajar con manga larga, lo cierto es que el trato no pudo ser mejor, enfrentándose de la mejor manera posible a esta desagradable sensación. De hecho, vale la pena correr el riesgo por semejante bacanal. 

martes, 29 de octubre de 2013

Restaurante Italiano Amore Bonapasta


Córdoba

Calle Reyes Católicos, 17  

Precio medio estimado por persona: 12 euros

Seguimos en Córdoba, ubicada en pleno centro de encontramos el Restaurante Italiano Amore Bonapasta. Aquí se nos presenta una tremenda dicotomía ¿Aprobado o suspenso?  Nuestra crítica solo se basa en dos  visitas, y además en ambas acabamos pidiendo lo mismo, porque en cierto modo la carta nos parece algo corta.


Comenzaremos describiendo el local, lo calificaría como bastante acogedor, si bien cuando el local está lleno puede ser algo agobiante, más aún si vas con tu pareja y te asignan una diminuta mesa "para dos" en la que tienes que hacer hueco a tu plato, cubiertos, jarra de sangría (en nuestro caso) y los platos que pidas. Es un local bastante cálido, que puede estar envuelto por una cierta atmósfera romántica siempre  y cuando no esté lleno, y estés más amplio que en el caso anteriormente relatado. Detalle curioso es que  cada silla tiene escrito el nombre de un personaje italiano, lo cual hay que reconocer que distrae bastante a la par que marca la diferencia. Pueden apreciarse más características del local en la foto. 

En lo referente al servicio, todo es muy positivo. Son bastante agradables y educados, desde la recepción hasta la hora de marcharse, siempre interesándose por el cliente y su opinión sobre los platos.

Ahora procederemos a la crítica de los platos como tal. Llegamos con ganas de tomar algún entrante, pero nada nos ilusionó, todo nos parecía bastante banal y nada atractivo, pan de ajo, ensaladas a nuestro juicio bastante "simplonas" (Mozarella, tomate, albahaca), etc. A la vista de los entrantes nos decantamos por pasar directamente a los platos principales, y la verdad es que la carta siguió decepcionándonos. No existe ningún plato especialmente atractivo, nada que leas y pienses: ¡Me muero por probarlo! O que simplemente no sepas lo que es. No obstante, hay que resaltar en la carta los Risottos, pues si es algo menos común, pero ninguno nos llamó la atención, a pesar de ir advertidos de que era lo mejor del restaurante.

Estudiada la carta en su totalidad, y sabiendo que no tentábamos a la suerte pues no había manera, nos decidimos por escoger unos ñoquis al pesto y una pizza vegetariana. Y ambos cumplieron lo prometido.  En primer lugar, la pizza era vegetariana si, pero los vegetales puestos azarosamente según los encontraba el chef, creo que solo dos coincidieron con la descripción de la pizza en la carta. Para ser aún más crítico, he de decir que las masas de las pizzas eran de dudosa frescura, si tuviera que apostar diría que era masa congelada, mas no pondría la mano en el fuego. Como último apunte negativo diría que la pizza tiene un tamaño irrisorio, "menos mal que pedimos los ñoquis" pensé yo... . No obstante, hay que destacar que la pizza estaba bastante buena, si bien, y como he dicho ya varias veces a lo largo de este post, no destacan en nada de cualquier otra.

A la par que la pizza llegaron los ñoquis. Y aquí si tengo que reconocer que me sorprendierón. Se trataba de unos ñoquis al pesto, pero a diferencia de lo que yo me imaginaba, estos se sirven salteados, que no en ninguna salsa pesada a base de nata o queso, que es lo que muchas veces me he encontrado. Estos estaban ligeramente salteados, con salsa pesto en su justa medida, no en exceso que en ocasiones se hace pesado y acabas hastiando el sabor de la albahaca. Era una salsa tremendamente sabrosa y con abundantes piñones naturales. La verdad es que fue una elección acertada. Además los ñoquis estaban en su punto, ni gomosos ni pastosos y se acompañaban con queso rallado ad libitum. Esto fue así la primera vez que fuimos, cuando el restaurante estaba prácticamente vacío, no así la otra vez, sábado a medio día con el bar abarrotado. Aquí el servicio dejó de ser tan atento, si bien es comprensible. Pero lo peor fue que en el plato de ñoquis se masticaba la prisa, los ñoquis no podían estar más correosos, y eso que estaban calientes, cuando se enfriaron no sabia si estaba cogiendo ñoquis o chicles Bubbaloo.

Y es aquí donde se me presenta la gran dicotomía, ¿Aprobado o suspenso? Yo desde luego, estoy buscando alternativas a la comida Italiana en Córdoba, al menos para para los fines de semana. Aunque tengo que reconocer que sigo teniendo ganas de probar esos famosos risottos. Sería cruel acabar si comentar las numerosas ofertas que presenta el restaurante entre semana, las cuales si que hacen que merezca la pena ir, y de hecho fueron el motivo de mi primera visita. Hasta aquí la entrada, la decisión de ir o no ya es vuestra. ¡Yo acepto proposiciones de otros restaurantes Italianos!